domingo, mayo 07, 2006

Factores que afectan el crecimiento y rendimiento de las plantas

El buen rendimiento y crecimiento de un cultivo depende de los factores inherentes al ecosistema en el cual las plantas crecen. Existen factores no sólo del suelo, sino también factores relacionados con la planta y el clima, constituyendo así lo que se ha llamado sistema suelo-planta-clima. Los factores de ese sistema generalmente no actúan en forma individual, sino que la variación de un factor de suelo creará variaciones en otro factor de la misma fase (suelo) o de una fase diferente (planta), existiendo así interacciones entre factores que afectarán el crecimiento y rendimiento.

En muchas ocasiones los agricultores manejan las fases suelo y planta, ya que la fase clima es más independiente. Sin embargo, para obtener el mejor rendimiento en un cultivo se necesita una combinación de los factores de suelo, planta y clima en forma óptima, y el factor más limitante será el que más afecte los rendimientos. Este Principio ha sido denominado “ley de mínimo”, el cual se puede enunciar en la siguiente forma: “ el nivel de producción de un cultivo no puede ser mayor que el que es permitido por el factor más limitante del sistema suelo-planta-clima”.
La relación entre dos factores y su efecto sobre un tercero (generalmente rendimiento) se expresa en gráficos denominados superficies de respuestas o curvas de respuestas de los cultivos, en los cuales se puede observar el efecto principal de cada uno de los factores sobre rendimientos, así como también el efecto de su interacción.

En el sistema suelo-planta-clima cada una de las fases es altamente importante en el logro de buenos rendimientos. En la fase de las plantas y del manejo que el hombre realiza para favorecer su crecimiento, algunos factores requieren especial consideración. Entre ellos se mencionan los siguientes:

La fecha en que se siembra un cultivo está relacionada con los rendimientos que se pueden obtener, especialmente si depende de la precipitación como única fuente de agua. Además, si se siembra muy temprano se corre el riesgo de que el cultivo no disponga de suficiente humedad en su período crítico y, por lo tanto, sus rendimientos serán bajos; y si se siembra muy tarde habrá exceso de humedad, poca disponibilidad de oxígeno en el suelo y bajos rendimientos.

La densidad de siembra es otro factor a considerar. Si se siembran pocas plantas por hectárea (alrededor de 20.000) se producirán bajos rendimientos. Si se siembran demasiadas plantas/ha (alrededor de 100.000) entonces se presentan problemas de competencia entre plantas, no sólo por agua sino también por luz y nutrientes, resultando bajos rendimientos.

El control de plagas y enfermedades es importante, bien sea de carácter preventivo (antes de que se presente) o combativo (ya presentes en el cultivo). Las plagas y enfermedades afectan el crecimiento y producción de las plantas, por lo que su control es necesario para la obtención de buenos rendimientos.

El combate de las malezas con el uso de herbicidas aplicado antes de la siembra del cultivo (presiembra), antes de la emergencia (preemergente) o después de la emergencia (postemergente), es una práctica agrícola necesaria, ya que las malezas compiten con el cultivo por agua y nutrimentos disminuyendo los rendimientos.

Otro factor importante es la preparación del suelo o labranza. El uso de la labranza convencional (varios pases de arado y rastra a 20 cm. de profundidad) sobre el mismo suelo, cada año, contribuye a la pérdida de la estructura de los suelos y compactación, lo cual afecta el crecimiento radical de los cultivos. Al contrario, el uso de la mínima labranza (con la que se disturban los primeros 8 cm. de la superficie del suelo), propicia la conservación de la estructura del suelo, y la disminución en la pérdida de humedad por evaporación, ya que conservan los residuos vegetales de cultivos anteriores sobre la superficie del suelo y disminuye los riesgos de erosión.

En el sistema suelo-planta-clima los factores de clima son más independientes, ya que son menos controlables por el hombre. Sin embargo, conociendo estos factores el hombre puede manejar los elementos de planta y suelo para hacer un uso más eficiente de los factores de clima.

La lluvia es un factor que el hombre no puede controlar, pero si se conoce su distribución en un área determinada, entonces se puede planificar la fecha de siembra, de manera que el cultivo tenga disponibilidad de humedad en sus períodos críticos.

La temperatura ambiente, considerada como una expresión de la intensidad del calor, afecta funciones en las plantas, tales como: fotosíntesis, respiración, permeabilidad de la pared celular, absorción de agua y nutrimentos, transpiración, todo ello reflejado con el crecimiento de la planta.

Otro factor es la velocidad del viento. En este caso, la alta velocidad del viento puede causar lo que se ha denominado “tendidura" o caída de las plantas, ya que el viento vence el soporte mecánico del suelo. En áreas donde se considera que la velocidad del viento puede producir “tendidura” generalmene se recomienda sembrar un poco más profundo, de manera de aumentar el soporte mecánico del suelo a la planta. El viento también puede acelerar la evapotranspiración por lo que las plantas podrían sufrir de déficits de humedad más rápido.

En síntesis, los factores del sistema suelo-planta-clima generalmente no actúan en forma independiente, sino que sus efectos sobre rendimientos son de tipo directo, por una parte, y de tipo indirecto a través de interacciones con otros factores. Por ejemplo, una interacción suelo-planta es la que ocurre cuando al agregar un fertilizante fosforado (factor de manejo) se aumenta la cantidad de fósforo aprovechable en el suelo, lo cual se debe reflejar en mejores rendimientos.